
“No es que me coma las doce uvas y con fervor pida un deseo por cada una. Si hay, me como más de las doce. Más por agüero, lo hago porque me gusta esta fruta. En cuanto a los deseos, pienso en los que tenga sin importar la cifra, pueden ser más o menos de doce.”, señala Cataño, quien espera que en el 2011 le vaya tan bien como en el año que está por terminar.