A pesar de que adora ser policía, su sueño de servir a la comunidad no tiene nada que ver con brindarle seguridad a una ‘pila’ de cachacos raros y mañosos. Él siempre había anhelado estar en la modesta estación de su pueblo, cerca de sus amigos y conocidos.
El frío le pega de frente y aunque tiene casco y guantes, no para de tiritar con esas brisas andinas. Aunque parezca raro, Wulfran es algo tímido y lo peor no sabe bailar y no es muy hábil con las mujeres, menos con las cachacas que le parecen rarísimas.
Queda perdidamente enamorado de Virginia, la hija de don Plutarco Cuevas, su compañero de Estación. Desde ese momento decide tomar fuerzas para enamorarla.
todos son muy buenos en
lo amoooo