Se ha desempeñado con tesón y con bravura en la difícil carrera policial con un éxito rotundo. Ejemplo para los habitantes de su pueblo y amigo entrañable de Abel Ávila, padre de Raúl, de quien ve un diamante en bruto al que hay que formar y por eso lo apadrina. Siempre está comprometido con operaciones y movimientos estratégicos en donde están en juego los intereses más delicados de la seguridad de la región y del país.
Los movimientos de Arango mostrarán el lado más sofisticado y emparentado con la tecnología y el espionaje de alto calibre que tiene la Policía. Es el modelo a seguir de Raúl y todo lo que él haga estará encaminado a llegar a superarlo para convertirse en el mejor policía del mundo.